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BLINK INTELIGENCIA INTUITIVA Malcolm Gladwell

22 Nov

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En su brillante libro, Malcolm Gladwell demuestra de manera concluyente que los humanos tomamos decisiones en casi ausencia total de información y luego mantenemos esas decisiones sin prestar atención a los datos que podrían desautorizarlas. Decidimos que tal político es “uno de los nuestros”, y no importará lo mal que hable, ni las veces que se equivoque en sus decisiones, ni aunque lo denuncien por cohecho. Nosotros ya tenemos formada nuestra opinión, y cuanto ocurra será contemplado a través de los cristales de color de rosa que nos pusimos después de aquel primer conocimiento.
En un estudio que cita Gladwell descubrimos que la decisión de demandar al cirujano por mala práctica profesional no guarda relación con una eventual negligencia o incompetencia del doctor, y sí tiene mucho que ver con si estuvo simpático o no durante los escasos minutos que pasó con el paciente durante la exploración. O dicho con otras palabras, antes de la operación ya tenemos decidido que lo demandaremos a poco que algo salga mal.
El alcance de estos juicios podrá extrañar, pero la conclusión general debería sorprendernos. Para sobrevivir en la selva, nuestros antepasados tenían que tomar decisiones en una fracción de segundo y procurando no equivocarse. El neandertal que necesitase una semana para decidir si otro neandertal recién llegado era amigo o enemigo, no tardaría en verse difunto. Hemos heredado esa propensión a formular juicios rápidos.
En tanto que seres dotados de amor propio, sentimos además la necesidad de defender nuestras decisiones. A la jefa no le gusta admitir que se ha equivocado, ni a nosotros tampoco. De modo que distorsionamos nuestras percepciones para que cuadren con el primer juicio.
Quien haya presentado su candidatura a un empleo (o haya actuado como entrevistador en esa situación) habrá podido comprobar el efecto de esos juicios instantáneos. Casi todas las entrevistas se desarrollan en menos de cinco minutos. O estás contratado y el resto de la entrevista sólo sirve para confirmar esa decisión, o no lo estás, y el resto de la entrevista no es más que cortesía; un rato de conversación para disimular el hecho de que no van a darte el empleo.

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